De líderes y caciques

José Antonio Urbiola en las escaleras de la sede de EAJ-PNV en Iruña-Pamplona

      Hace ya algunos años un conocido sociólogo navarro nos contaba algo de lo que no he podido tener la certeza de que fuese una anécdota; algo realmente sucedido ya que por el propio mensaje más la gracia natural con que lo contaba (acento ribero incluido) más bien parecía un chiste. Nos contaba cómo estaban “los dos más pobricos del pueblo” charlando en el bar y el uno decía “jo… con estos vascos que nos quieren robar lo nuestro” y el otro le contestaba “y a tu ¿Qué te van a robar?. Naturalmente ese término “vascos” se refiere, aquí, en exclusiva al abertzalismo.

      Eran los primeros tiempos de la transición cuando todavía, de acuerdo con los decretos preautonómicos del 1979, los cuatro territorios de Hego Euskal Herria tenían la posibilidad legal teórica de decidir libre y democráticamente el constituirse en una sola comunidad. Los tiempos en los que, sólo ante esas posibilidad teórica, nuestros caciques desplegaron toda su artillería contra “todo” lo vasco y lo hicieron con todo esa bastedad de la que nos han demostrado ser capaces. Hay algunas variantes como la del señor  “Ollarra” que con motivo de un acuerdo alcanzado por el gobierno de UPN con “la consejera de Ajuriaenea” sobre alfabetización de adultos (aleluya) se refería concretamente al nacionalismo vasco que quiere “comernos”.

      Más de treinta años oyendo ese discurso, aparte la tentación de todos los posibles comentarios jocosos, siempre he sentido curiosidad por saber a quien se refieren concretamente con ese “nos”. Nunca me ha parecido exacto ni suficiente el considerar que se refieren al conjunto de Navarra; eso no tendría por qué ser otra cosa que la expresión de la forma patrimonial con que siempre la han tratado pero hay en sus expresiones y en su tono demasiada rabia, demasiada animadversión y, en ocasiones, demasiado odio como para responder a un supuesto ataque tan genérico. Tiene forzosamente que ser la respuesta a un ataque que se siente mucho más concreto, más cercano, más personal.

      Y hoy están en plena actualidad dos temas que, aparte lo trascendental que su solución puede resultar para el futuro de Navarra, vienen a confirmar esa sospecha: Me refiero al tema CAN/Banca Cívica y al de Navarra en la regionalización europea. Parecía lógico que, después de casi un siglo de convivencia en la Federación de Cajas Vasco-Navarras además de todas las razones técnicas y otras de las que se está hablando, una de las alternativas a estudiar de cara al futuro de la CAN fuese la de la fusión con las otras cajas de la CAV. Además, de cara a confirmar mi sospecha, en esas otras tres cajas y en la que pudiese resultar de la fusión hay y habría suficientes “correligionarios” dispuestos a hacer frente a cualquier intento abertzale contrario a los intereses de Navarra como conjunto. Lo mismo se plantea respecto del segundo tema; o es que se sospecha que los aquitanos podían ponerse de acuerdo con los “vascos” para “robarnos” o “comernos” a los navarros; ¡absurdo!. Parece claro que no es Navarra como tal la que tenga ningún motivo para temer ataque alguno pero sigue siendo víctima de decisiones que se toman a la sombra de ese supuesto temor por quien sabe perfectamente que no existe en absoluto el “anexionismo vasco” pero que tienen que inventarlo para tapar con él el anexionismo real español fuente y futuro de su status político y económico.

      Pero seguiríamos sin saber quien conforma ese “nos” si no hubiese aparecido, no hace tanto tiempo, un excelente trabajo que nos recuerda que en Navarra también existe una elite: Una élite que está compuesta al parecer por 90 personas, que se caracteriza por tener unos similares orígenes, por formar parte de unas redes sociales que se configuran a través de la familia y amistades. Es la Tesis Doctoralde Ricardo Feliu “LA DISTRIBUCION SOCIAL DELPODER”. La elite navarra en el cambio de siglo (1999-2004).

      Naturalmente el trabajo del Dr. Feliu se inscribe en el campo de la Sociología y se refiere a un periodo muy corto y muy reciente pero, con todas las salvedades, matices y diferencias que se quiera, se presenta como  un excelente punto de partida para, en retrospectiva, rememorar aquellas famosas “200 Familias” y sus “redes” de influencia de las que tanto hemos oído  hablar y hemos tenido y seguimos teniendo que soportar como camarilla gobernante después de  tantos años y llegar a sus orígenes como cuerpo social. Orígenes que hay que buscar, en mi opinión, de forma no exclusiva pero sí determinante en la suma de tres acontecimientos con repercusiones económicas “ inmediatas” que se dan en torno al gran acontecimiento político que fue el paso de Navarra de “reyno” a provincia.

      En mi opinión el TRASLADO DE LAS ADUANAS,La AMORTIZACIÓN DE LA DEUDA PUBLICA y la DESAMORTIZACIÓN tanto eclesiástica como civil encierran las claves del quien, como y porque se parió esta Navarra foral (con minúsculas) que nos toca vivir. Es decir; quienes son esos “nos”.

      El TRASLADO DE LAS ADUANAS del Ebro a los Pirineos fue una exigencia permanente por parte del poder central  permanentemente rechazada por las Cortes de Navarra incluida su última reunión (1828-29) a pesar de que desde Madrid se había recurrido hasta al chantaje de declarar extranjeros los productos navarros incluso para su extracción por el puerto de Pasajes hasta que se establezcan las aduanas en el Pirineo (1779) Las consecuencias fueron graves para la economía navarra y no es de extrañar que aumentase el numero de navarros partidarios del traslado sobre todo entre los que veían impedido el comercio de sus productos que son los mismos que mas tarde serían los beneficiarios cuando las Aduanas se trasladaron a raíz  de la aplicación de la ley de modificación de los fueros de 1841.

      Y ¿quiénes fueron estos perjudicados finalmente beneficiados? Indudablemente habrá que buscarlos entre los propietarios de medios de producción o de comercialización. Pablo Ilarregui nos regala una “fotografía”. “Este desaliento es tan cierto entre los hacendados que con el recuerdo del libre trafico no se titubea un momento en abandonar toda ilusión lisonjera en el goce de fueros compatibles, a trueque de conseguir el beneficio de la salida de sus producciones; y no tiene nada de extraño semejante tendencia, considerando que en esa medida les va la conservación de su propia existencia, que es el deber más esencial del hombre”. Vaya con los hacendados. Ellos no escribieron aquello de las “libertades más dignas de amor que la propia vida” que figura en el frontis del Monumento a los Fueros. Ellos fueron los primeros “nos”.

      Con una economía en estas condiciones es lógico pensar que la Hacienda navarra no tendría excesivas fuentes de ingresos y sin embargo sus necesidades dinerarias parece que eran inmensas debido principalmente a dos causas. De un lado las exigencias de Madrid. Si escuchamos a Rodríguez Garraza:” 1805.- Este año, las exigencias de dinero son aún mayores. La Diputación está agobiada, y teme el fin de la Constitución navarra”. Además, en Navarra, nuestra Hacienda ha tenido que hacer frente, aparte los gastos normales, a los ocasionados por la guerra de la Convención, la de la independencia, a los ocasionados por las broncas entre liberales y absolutistas y, por fin, a seis años de guerra carlista. Así no es difícil adivinar la situación y el volumen de la DEUDA PUBLICA que se convierte de hecho en el gran motivo de preocupación de la Diputación.

      Ilarregui la cita: “La Diputación debe prevenir para el caso de que este cambio en lo legal sea anuncio de un cambio absoluto en la parte política, el remedio que por necesidad y justicia debiera aplicarse a sus acreedores naturales de este reino, y varios otros de fuera de él, para que no queden sin las correspondientes garantía.

      Cualquiera diría, por lo que uno (bastante lego en la materia) ha tenido ocasión de ver, que la Diputación puso más carne en el asador para defender los intereses de los acreedores que para defender al propio reino. ¿Lo consiguió? Parece ser que sí, al menos en parte; aunque, también parece ser, que unos cobraron y otros no o lo hicieron tarde y mal y que cobraron más y mejor los partidarios del nuevo orden de cosas. Como casi siempre. Y los que cobraron engrosaron las filas de los “nos”.

      El tercer acontecimiento con repercusiones económica “inmediatas” fue LA DESAMORTIZACIÓN tanto la eclesiástica de Mendizábal (1836) como la civil de Madoz (1855).

      D. Rafael Gómez  Chaparro escribió sobre la más importante de las dos: “LA DESAMORTIZACIÓN CIVIL EN NAVARRA” que aporta interesantes conclusiones para lo que constituye la finalidad de este escrito:

      Que la desamortización supuso en lo económico la ruina de muchos municipios y en lo político un cambio absoluto sobre lo que durante siglos había sido la vida municipal.

      Que la desamortización solo benefició a aquellos que por disponer de dinero pudieron acudir a las subastas que se celebraron  tanto en Navarra como en Madrid.

      Que el archivo de la Delegación de Hacienda del estado en Navarra contiene los expedientes con la descripción de los bienes desamortizados, el nombre del comprador, el precio pagado etc. Gómez Chaparro tenía los datos, en especial los nombres, pero no le pareció “prudente” el publicarlos.

      Sería bueno un nuevo trabajo que sintetice y entrelaze estos “acontecimientos”. Tal vez, con permiso de Ricardo Feliu podría titularse “LA DISTRIBUCIÓN SOCIAL DELPODER, La Elite navarra desde1841”. Podríamos conocer con nombre y apellido a quien benefició el traslado de la frontera, quien cobró la deuda y quien, en definitiva, tenía dinero fresco para enriquecerse más con la compra de bienes desamortizados. Podríamos conocer los lideres sociales de aquellos tiempos, los miembros de la camarilla gobernante; los que, con el beneplácito de Madrid, se distribuyeron el poder que el propio Madrid había  decidido permitir; ¿quiénes eran?, ¿cuáles eran sus intereses?, ¿qué decían? Y, sobre todo,  ¿qué hicieron?

      También  nos ayudaría a entender el origen de algunos “dogmas”que presiden la vida política de Navarra: ¿Cómo es posible que la supervivencia de Navarra esté indisolublemente ligada al acatamiento de la unidad de España?, ¿tendremos que convertir en padres adoptivos de Navarra a Fernando de Aragón, al Duque de Alba, a Cisneros, al Duque de Nàjera, al Coronel Villalba, a Godoy, a Espartero etc?.

      ¿Por qué tiene que suponer la muerte y desaparición de Navarra un proyecto de unidad vasca que, al contrario de la española, siempre hemos entendido como una confederación de territorios que, además, deberá ser obligatoriamente refrendado por las/os ciudadanos para poder entrar en vigor?

      Aún más; ¿si nuestro régimen privativo es atacado incluso judicialmente por nuestros vecinos y en Europa no tenemos garantizada su supervivencia, y si es cierto que la unión hace la fuerza, por que los cuatro territorios forales no se unen para diseñar una estrategia común en su defensa?

      En definitiva; nos ayudaría a concretar quienes son esos “nos” y, sobre todo, a conocer algo más de sus orígenes y de su razón de ser como grupo que, a nuestro entender, no es otra que la de aplicarle a Baskonia el principio del “divide y vencerás”; a la mayor gloria dela unidad Españay de sus intereses por supuesto. Por eso creemos que cuando UPN nace con el objetivo fundamental de oponerse a cualquier posibilidad de unión vasca no esta haciendo más que ser leal a la misión histórica que le corresponde como parte de ese “nos”.

      Y si alguien lo duda; puede leer NAVARRA DE REINO A PROVINCIA de Rodríguez Garraza y hacer un simple “collage-síntesis” de las citas que el autor hace de historiadores españoles en la pagina 422 y obtendría con respecto al supuesto “pacto” de 1841.

      “Que las reivindicaciones de las Vascongadas exigían la reintegración foral plena”… “Entonces el gobierno eligió con acierto el concluir conNavarra elarreglo foral proyéctado. Sus representantes y su Diputación…..ayudaron al Gobierno a separar los intereses de Navarra de los de las Provincias Vascongadas”… “De esta forma se separaba la causa fuerista de Navarra de la de las tres provincias Vascongadas, facilitándose con esto la tarea unificadora que tanto preocupa al Gobierno”… “Es el gran paso hacia la unidad, que fue favorecido por la actitud y franqueza navarra” Y Madrid pagó; y les sigue pagando.  A los “nos”.

José Antonio Urbiola

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