Artículo de opinión de Manu Ayerdi: Aproximación a las cuentas de Navarra (II)

Terminaba la primera parte de mi análisis señalando que los presupuestos de 2012 y el plan económico-financiero de reequilibrio 2012-2014 son la clave. Veamos los presupuestos.

La previsión total de ingresos del presupuesto de 2012 era de 3.407 millones, de los cuales 3.198 millones correspondían a la llamada recaudación (suma de impuestos directos e indirectos). Se nos informó de que en esa cifra no se incluían 50 millones del impuesto de patrimonio y de dos modificaciones del IRPF que se pensaban recaudar y que se dejaban como fondo de reserva. Posteriormente, Navarra modificó al alza su IRPF tras modificarlo previamente Rajoy. El Gobierno estimó que ese cambio legal permitiría 45 millones de euros más de recaudación. Es decir, si se cumplían las estimaciones del Gobierno de UPN-PSN  la recaudación podría ser de 3.293 millones (3.198+50+45). Sin embargo, en estos primeros meses del año, primero el Gobierno de UPN-PSN con el recorte de 54 millones y ahora ya el Gobierno de UPN en solitario con el recorte de 132 millones, nos han cambiado la cifra. Detrás del primer recorte se nos informó de que había una caída estimada en la recaudación de 164,6 millones y, detrás del segundo, 117 millones más, hasta los 3.011 millones de recaudación que estima ahora el Gobierno. En Comisión, la Presidenta Barcina nos señaló el reciente 29 de junio que esta estimación está sujeta a revisión y que será en agosto cuando se pueda estimar una recaudación más fiable para el total del año. Un dato más para terminar de situarse: la recaudación real de 2009, 2010 y 2011 ha sido respectivamente de 3.026, 2.935 y 2.954 millones de euros.

Ya sabemos que cuando se hacen estimaciones de futuro siempre hay incertidumbre, pero a la vista de lo anterior, a la incertidumbre normal se le añade un plus adicional de desconfianza. En primer lugar, porque el Gobierno se ha equivocado durante los últimos años siempre en la misma dirección, estimando los ingresos al alza cuando luego la realidad ha sido peor. En segundo lugar, porque se nos dice que en agosto ya se puede estimar con razonable seguridad la recaudación de final de año, pero el año pasado, el 7 de septiembre estimó 3.121 millones y al final fueron 2.954. En tercer lugar, porque la información que se recoge en la memoria que acompaña a los presupuestos sobre cómo se hacen las previsiones de ingresos es escasísima. En cuarto lugar, porque en pleno debate presupuestario, en diciembre de 2011, ya señalábamos que las previsiones de crecimiento económico en las que se apoyaban las previsiones de ingresos eran muy poco creíbles y pese a todo UPN PSN mantuvieron el presupuesto. En quinto lugar, porque no parece creíble que en 20 días (del al 31 de mayo) las previsiones puedan empeorar tanto, cuando ya se disponía el 11 de mayo del nuevo y muy negativo cuadro macroeconómico, por mucho que la Presidenta nos diga que en esos 20 días se revisaron uno a uno los impuestos, algo que no se había hecho 20 días antes. Haberlo hecho antes o haber esperado veinte días a tener toda la información. En cuanto a los números actuales, uno no sabe qué pensar. La estimación actual, 3.011 millones, supera en casi 60 millones a los 2.954 de recaudación real de 2.011.Este año hay algunos impuestos que no había el año pasado, pero por otro lado la situación económica es muy preocupante. Iremos viendo.

Analicemos ahora los gastos. En 2011 el gasto total no financiero fue de 3.543 millones, más de un 8% por debajo de los dos años anteriores, y por debajo incluso de los 3.640 de 2007. De los citados 3.543 millones, 3.126 fueron gastos corrientes y 417 fueron inversiones y transferencias de capital. En el presupuesto de 2012, a partir de la estimación inicial de ingresos que hemos comentado, y teniendo en cuenta el objetivo de déficit (1,3% PIB) y los ajustes de contabilidad nacional, el volumen de gasto previsto inicialmente asciende a 3.711 millones,  3.169 de gasto corriente y 542 de inversiones y transferencias de capital.  Se nos vende que con esos 3.711 ya no hay más recortazo, ya que nos ponemos bastante por encima de la cifra real de gasto de 2011, que ya en aquel entonces, sin terminar el 2011, se estimaba en 3.500 millones. Es decir, se nos presenta, como muestra del compromiso del Gobierno de UPN PSN con el Estado del Bienestar,  un presupuesto con un tono optimista, diciendo que estamos por encima de 2007 y por encima también del gasto real de 2011. Recomiendo en este punto la lectura de mi artículo “Que no nos digan que ya estamos mejor”,  que viene al pelo. Sin embargo, en este momento, tras los dos recortes, no sabemos exactamente cuál es el tope de gasto. Por los datos disponibles, parece que el tope de gasto de 3.711 millones ha bajado hasta 3.604 millones. En cualquier caso, el Gobierno de UPN no ha confirmado esta cifra. Sería bueno que lo hiciera. Tampoco sabemos cómo se va a repartir entre gasto corriente e inversión.  Eso sí, no se engañen pensando que los 3.604 representan más gasto de Navarra que los 3.543 de 2011. No es así. En los 3.604 hay 134 millones que o se gastan en el TAP o no se gastan en otra cosa, ya que son a cuenta del Estado, mientras que en 2011 sólo hubo 4 millones del TAP.

En definitiva, da toda la sensación de que el presupuesto de 2012 fue presentado con un tono optimista sabiendo que iba a tener que revisarse a la baja en un plazo rápido. La pregunta es obvia: ¿por qué se aprobó en diciembre un presupuesto con una estimación de ingresos de 3.198 millones cuando todos éramos conscientes de que el cuadro macroeconómico en el que se basaban no era creíble? La respuesta es sencilla: cuando alguien no quiere ni subir impuestos y a la vez quiere presentarse ante la sociedad con unos presupuestos que puedan ser “vendidos” como “buenos con la que está cayendo”, especialmente en plena contienda electoral ( 20 N ), es más fácil cuadrar los números metiendo en los presupuestos unas estimaciones altas de ingresos. Luego, ya pasadas las elecciones, cuando tocar hacer el ajuste, se explica que, “aunque es muy duro”, no queda más remedio que hacer lo que hay que hacer, que es recortar los gastos, ya que, “desafortunadamente”, no queda tiempo para ajustar los ingresos de forma que tengan impacto en el propio año.  Afortunadamente, en las elecciones del 20N no contaron con la magnífica respuesta de la sociedad navarra.

¡Y todo esto sin tener en cuenta el decretazo de pasado 14 de julio! Veremos qué nos dice ahora UPN sobre los ingresos y gastos de aquí a final de año.

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