‘Pequeñas esperanzas en tiempos difíciles’

manu retratoArtículo de opinión de Manu Ayerdi, Presidente de EAJ-PNV de Navarra y Parlamentario foral de Geroa Bai.

“Hace unos días me comprometí aportando unos ahorros a una pequeña empresa que acaba de nacer con el objetivo de poner en marcha una actividad económica nueva en Navarra. El proyecto me ha convencido. Pienso que, pese a las enormes dificultades, puede tener éxito, y además, me satisface personalmente poder poner un granito de arena en positivo. Como me decía un buen amigo, una cosa es ahorrar y otra cosa es invertir en actividades productivas en Navarra, y seguramente nos hace falta mucho más lo segundo.

Con todo, he querido escribir este artículo no para subrayar los méritos de quienes podemos haber decidido arriesgar nuestros ahorros en un nuevo proyecto, sino sobre todo para destacar el papel fundamental y el enorme mérito de las personas que, en estos tiempos, son capaces de plantearse ideas de negocio, son capaces después de ir a por ellas a tope, ilusionando a otros en su proyecto y finalmente, como resultado de todo lo anterior, son capaces de arrancar con una nueva actividad económica y generar empleo.

En mi caso concreto, he visto a dos personas entusiasmadas que lo mismo estaban perfilando hasta el detalle el tipo de productos y servicios que querían ofrecer, que estaban visitando a potenciales clientes, o buscando una ubicación para su negocio, o reflexionando sobre qué puestos de trabajo y funciones deberían tener, o llamando e ilusionando a potenciales inversores, o contactando con entidades financieras para gestionar posibles vías de crédito, o cerrando una alianza estratégica con un proveedor o un posible colaborador, o dibujando escenarios futuros optimistas y pesimistas de evolución del negocio. Dos personas dispuestas, en esta fase, a estirar y adaptar su horario y su agenda para sacar adelante su sueño. Dos personas que se han mostrado siempre dispuestas a pedir consejo en aquellas cosas que no controlaban del todo. Dos personas capacitadas y, a la vez, plenamente comprometidas con su proyecto. Dos personas que no se han metido en esto para dar un “pelotazo” en dos años y cerrar el chiringuito, sino que quieren que su proyecto genere actividad y empleo estable a largo plazo.

Dos personas que nos recuerdan el importantísimo papel social que hacen quienes están dispuestos a arriesgarse para crear actividad y empleo. Dos personas que nos recuerdan que para arriesgarse a crear actividad y empleo no hay que pertenecer a ninguna élite ni grupo especial. Dos personas, dos emprendedores, dos empresarios.  Dos palabras, estas últimas, sometidas a la tiranía del lenguaje. Una, emprendedor, que es percibida como positiva, con una connotación de joven, fresco, de futuro  y otra, empresario, que para muchos tiene un tinte negativo, con connotaciones de antiguo, rancio, el enemigo. Y sin embargo, desde una perspectiva social, lo fundamental es que el emprendedor sea capaz de crear empresa y con ella empleo, es decir, sea capaz de hacerse empresario.

Dos personas que responden al perfil de lo que considero que debe ser la empresa del futuro. Un proyecto compartido para empresarios, directivos y trabajadores; un proyecto presidido por la transparencia y por la confianza mutuas; un proyecto en el que estén claros los roles de cada uno y se establezcan acuerdos para compartir los resultados obtenidos.

A partir de aquí, no sé lo que pasará. Confío en que tendremos éxito –a nadie le gusta perder sus ahorros– y en que la nueva empresa podrá hacerse un hueco en sus actividades y mercados. Espero, también, que si las cosas marchan bien y la empresa puede desarrollarse y crear nuevo empleo, podamos tener el apoyo necesario en ese camino. Al final, Navarra necesita girar hacia un nuevo modelo en el que se vaya asentando empresas competitivas en suficientes actividades y mercados de futuro, y desde esa perspectiva, combinar la inversión extranjera con el impulso y la consolidación de empresas propias con sus centros de decisión aquí. Y para ello, necesitamos personas como éstas. Necesitamos emprendedores, necesitamos empresarios, sabiendo que, como en todo, habrá y hay buenos y malos empresarios.

Seguramente en Navarra, en una parte del empresariado, existe una cultura tendente a considerar a los trabajadores como adversarios, una tradición de no ser transparentes y no compartir información sobre la marcha del negocio con sus trabajadores, e incluso, diría más, una cultura contraria a colaborar en posibles áreas de interés común con otras empresas consideradas competidoras.  En mi opinión, son elementos antiguos que no contribuyen a la generación de confianza y convendría que fueran cambiando. A la vez, existen empresarios y modelos de empresa desde mi punto de vista más adecuados a los tiempos. Tampoco los trabajadores y sus representantes tienen el mismo perfil ni la misma cultura empresarial. En este contexto, la brutal crisis económica y la inaceptable reforma laboral tampoco son elementos que contribuyan a la construcción de nuevas confianzas, y sin embargo, éstas son imprescindibles. En este contexto, conocer a personas preparadas dispuestas a crear empresa en Navarra con una visión moderna, con la que está cayendo, es un rayo de esperanza. Entre todos debemos empujar para que haya muchos más”.

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