LECTURA RECOMENDADA // IRAKURTZEKO GOMENDAGARRIA: ‘Cuestión de respeto’

Por Álvaro Baraibar, miembro de Geroa Bai

alvaroQue el actual mapa autonómico español está en crisis es algo que prácticamente nadie pone en duda a estas alturas. En lo que parece no haber acuerdo es en fijar cuál ha sido el momento en que ese gran “pacto” autonómico fracasó. Sobre ese particular hay distintos relatos.

Hay quienes desde una perspectiva más centralista no comprenden la insistencia de los nacionalismos periféricos a la hora de reivindicar un mayor nivel competencial o el reconocimiento a decidir su propio futuro toda vez que el hecho diferencial y la conciencia de ser un sujeto político está más que contrastada entre su ciudadanía. Lo contemplan como una constante insatisfacción, como el pataleo de un niño malcriado al que por mucho que se le dé siempre querrá más, sin entender que lo que se hace no es pedir, sino reclamar lo que es propio, lo que le corresponde por derecho, porque la mayoría de la ciudadanía así lo reivindica. Es esa actitud de superioridad, de ejercicio de un poder sin verdadera autoridad la que tanto molesta porque se ejerce además sin siquiera hacer el esfuerzo de tratar de ponerse en la piel del otro y pensar cómo se siente alguien que no puede desarrollar con normalidad y respeto su propio proyecto de futuro.

Desde esta mirada más española, por así decirlo, durante un tiempo se apeló al pacto constitucional de la Transición, un gran acuerdo idealizado y utilizado como un totem frente a quienes reivindicaban una nueva realidad, nuevos horizontes de expectativa a los que, en democracia, es legítimo aspirar. Por la vehemencia de algunas de sus declaraciones podría pensarse que se trataba de un proyecto querido, interiorizado y que esa imagen de una España plural había desbancado finalmente a la España eterna afianzada por todos los medios durante el Franquismo. Pero se trataba, a la vista de la evolución de los acontecimientos, de una actitud no carente de grandes dosis de cinismo, una invitación a una España plural como argumento discursivo para tratar de desactivar la fuerza de las reivindicaciones nacionales. La clase política de los principales partidos con implantación estatal utilizó el argumento de la España de las autonomías no para hacer pedagogía, no para fomentar el respeto de las diferencias y explicar en el conjunto del Estado la fuente de ciertos derechos (como los derechos históricos de los territorios forales) sino para todo lo contrario. Más preocupados por cuestiones electorales cortoplacistas que por hacer política de Estado, sacrificaron ciertas circunscripciones electorales con la esperanza de que un discurso nacionalista español les daría réditos en otros lugares. Así, lejos de propiciar un sistema de convivencia sobre la base del respeto, de la aceptación de las diferencias como parte de un proyecto común, descalificaron a nacionalistas vascos y catalanes por serlo, es decir, por nacionalistas, fomentando en muchos casos con afirmaciones fáciles un desapego que no ha hecho sino alimentar el problema.

Y es que parece necesario recordar que la España de las autonomías actual poco o nada tiene que ver con aquel primer intento durante la Transición de distinguir entre nacionalidades (toda vez que la consideración de naciones era un imposible en aquellos ya lejanos años 70) y regiones. Un intento por reconocer los hechos diferenciales de vascos, catalanes y gallegos en el nuevo sistema democrático. Un intento débil, como débil era la democracia en aquel momento, pero que resultó frustrado inmediatamente porque realmente pocos fueron los que creyeron en él y porque esa perspectiva de descentralización administrativa nunca podría satisfacer a quienes reclamaban el derecho a la identidad. Más de treinta años después el derecho a decidir sigue siendo una quimera en España y el problema nacional se sigue entendiendo como un problema de competencias y de una mayor o menor descentralización.

Es más, la cuestión no ha hecho sino empeorar, ya que los partidos estatales, especialmente el PP, llevan ya un tiempo planeando y ejecutando una recentralización, una recuperación de competencias transferidas a las Comunidades Autónomas, olvidándose de ese gran pacto que decían defender y utilizando la vía de la legislación básica para recomponer aquella España eterna que algunos siguen añorando. Y lo están haciendo, además, en un contexto de graves dificultades para el bipartidismo, donde hay formaciones políticas que aspiran a ser decisivas en el ámbito estatal y que han radicalizado el discurso sobre las supuestas maldades del mapa autonómico, calificando como privilegios insolidarios lo que no son sino derechos propios, o exigiendo una reforma electoral que minimice la representatividad de vascos y catalanes en España.

En este contexto se hace imprescindible que desde Navarra reivindiquemos nuestros derechos históricos no sólo en lo que tienen de afirmación identitaria, sino sobre todo en cuanto que son la herramienta mejor para desarrollar políticas propias que nos ayuden de forma más eficiente y cercana a solucionar nuestros problemas. Porque los derechos históricos son sobre todo y ante todo la capacidad para hacer políticas concretas que se enfrenten a los problemas reales de la sociedad, de la nuestra, con sus propias dinámicas y especificidades. El miedo de UPN a que la defensa de los derechos históricos y a que su posible rechazo a algunas políticas dictadas desde Madrid pueda entenderse como una concesión al nacionalismo vasco no tiene razón de ser y, sobre todo, muestra una debilidad que no es la mejor forma de enfrentarse a los problemas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s