Archivo de la categoría: Txema Montero

Y un Dickens que nos lo cuente

   La crisis que nos azota con su paro galopante, la pobreza, el advertido desamparo del Estado, las insolentes fortunas de los cada vez más ricos, la sensación creciente del sálvese quien pueda, la irrupción de noticias en las que los delitos económicos se llevan los titulares…, está pidiendo a gritos un cronista que nos lo cuente desde la profundidad de visión que da la literatura. Charles Dickens, quien tal día como hoy nació en Portsmouth hace 200 años, fue el fedatario literario y social de la crisis que engendró la Revolución Industrial en Inglaterra cuando se amasaban fortunas a costa de la explotación de la mano de obra y del expolio colonial. Ninguna mejor descripción que las suyas sobre la explotación infantil (David Copperfield), la avaricia (Canción de Navidad), la injusticia, el desgobierno y la corrupción (La pequeña Dorrit), los conflictos sociales y el crecimiento desordenado de las grandes ciudades (Historia de dos ciudades), el sub-mundo de delincuentes, prostitutas, pedigüeños (Oliver Twist). Son situaciones y hechos que se producen tanto en momentos de crecimiento económico como de depresión, del mismo modo en el Londres victoriano, capital del mayor imperio de la historia, que en Calcuta o Lagos, sumideros del mayor abigarramiento humano en la actualidad en tantas cosas no muy diferentes al Londres de 1822, en cuyo Támesis flotaban restos de perros y caballos muertos que los pobres recogían para alimentarse con las consiguientes epidemias de tifus y peste y en el que la familia Dickens se estableció. Sigue leyendo

Cuando no hay huesos, cualquiera sabe trinchar un ganso

  El porvenir, como dijo Churchill de Rusia, es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma. Pero de este enigma ya sabemos algo: los discursos políticos sobre lo bueno o malo, justo o injusto, derecha e izquierda serán desechados si no se asientan en la realidad

   Por Txema Montero, * Abogado

   La frase con la que titulo este artículo la pronunció Oliver Wendell Holmes jr. (1841-1935), el magistrado del Tribunal Supremo de los EE.UU. con más años en activo y reconocido como la figura más ilustre del derecho americano. Hijo de un médico y prestigioso escritor, participó en la Guerra Civil americana (1861-1865) formando parte del XX Regimiento de Massachusetts y resultó gravemente herido en tres batallas, una de estas, la de Antietam, la más sangrienta carnicería de la guerra con 20.000 soldados muertos en un solo día. Esa experiencia forjó en su mente una concepción realista del mundo y de la vida y le llevó aborrecer la guerra, que nada bueno traía para la humanidad, al mismo tiempo que ensalzaba la lucha en sí misma como medio de superación personal. La experiencia, como suma y comprensión de hechos vividos, conforma el núcleo de su pensamiento jurídico y su legado se condensa en una afirmación: “La vida del derecho no ha sido la lógica sino la experiencia”, con lo que quería manifestar que el formalismo y la rigidez del derecho debían adaptarse a las nuevas condiciones de la sociedad. Autor de dos libros señeros en la historia jurídica mundial The Common Law (El Derecho consuetudinario) y The path of Law (El camino del Derecho), Holmes sostenía que si solamente caminamos por el sendero de la lógica nunca alcanzaremos el objetivo de la justicia, porque el ingrediente de la experiencia son los huesos del ganso, aquello que hace más difícil trincharlo. Sigue leyendo